LA FELICIDAD QUE NO TIENE FIN



¡Felicidad no te vayas de mi vida!

Creo que todos quisiéramos detener el tiempo en nuestros momentos felices, porque evidentemente estos momentos nos proporcionan un estado que nos encanta y nos trae bienestar; un ejemplo de esto nos pasa cuando estamos de vacaciones y queremos que los días pasen lento, desearíamos que nunca terminaran, pero cuando llegan a su fin, de repente sale una frase así: “bueno, de vuelta a la vida real”…


A lo largo de esta serie he intentado mostrarles cómo lograr vivir una vida de felicidad y no tan solo una vida llena de “algunos momentos felices”. He intentado mostrarles que es posible ser felices sin tener todos los supuestos indicativos de “felicidad” que la sociedad, farándula y demás medios nos han querido imponer.


He querido mostrarles que es posible decidir vivir una vida en FELICIDAD y que esto no significa ausencia de problemas, ni dolor, ni tristeza, y que tampoco significa vivir riendo las 24 horas del día los 7 días de la semana; he querido decirles que SER FELIZ Sí ES POSIBLE, no solo el día del grado, ni cuando consigues el trabajo soñado, tampoco solo el día de la boda, ni el día que compras tu primera casa, tampoco el día que nacen tus hijos o el día cuando finalmente te retiras.


He querido mostrarles que todos tenemos claro los momentos, las personas, las situaciones, los lugares, las sensaciones, los olores y las imágenes que nos brindan felicidad; tal vez pasamos nuestra vida buscando cada uno de estos, pues consideramos que en ellos se encuentra nuestra fuente de felicidad, pero que sorpresa nos llevamos cuando nos damos cuenta que no es así, cuando concluimos que esas fuentes siguen ofreciéndonos solo momentos que vienen y se van.


Hoy quiero hablarles de “LA FELICIDAD QUE NO TIENE FIN”. Ya les he compartido los conceptos y mi concepto sobre felicidad, también les escribí sobre todo lo que nos hace sentir infelices y nos roba nuestra felicidad. En el post anterior les conté cómo aprendí a ser feliz y hoy les quiero compartir sobre esa felicidad que no es momentánea, sobre esa felicidad que PERMANECE, que NO CAMBIA, esa felicidad que no queremos que se vaya de nuestras vidas, esa FELICIDAD QUE NO TIENE FIN.


Para que algo no tenga fin, debe tener una fuente de donde provenga que no se termine, es algo así como cuando tenemos sed, es muy diferente tener acceso a alguna bebida que en ese momento será una fuente que saciará nuestra sed, pero que se terminará y una vez se termine tendremos que comprar otra, a tener un manantial en nuestra casa o en nuestra tierra del cual brote agua de manera permanente e indefinida. De esta misma manera, nos pasa en nuestra vida, hay una gran diferencia en tener fuentes de felicidad que se acaban, que cambian, que hoy están pero mañana no, a tener una fuente de felicidad inagotable. La pregunta entonces es:

¿Cuáles han sido las fuentes de tu felicidad?


Hoy les hablaré de 3 fuentes que yo creo que son las más comunes en nuestras vidas y en las que normalmente creemos que encontramos “la felicidad”; pero hoy quiero decirles con todo mi corazón, que si al igual que yo, por muchos años has basado tu felicidad en ellas, hoy es el día que cambies de fuente, porque si quieres que la felicidad se quede en tu vida, si quieres que no tenga fin, debes entonces buscar la fuente correcta, la que no cambia, la que no traiciona, la que nunca se agota, estas 3 fuentes cambian, tienen fin, se transforman y finalmente nunca sacian, así que acá vamos:


Que tu fuente de felicidad NO sean las…


1. Temporadas

Nuestra vida está llena de temporadas, de tiempos para cada cosa; vivimos el tiempo o la temporada de nuestra niñez, adolescencia, juventud, adultez y vejez. Tenemos también temporadas de bonanza económica y también de escasez, tenemos temporadas de salud y también de enfermedad, tenemos temporadas de muchos cambios y también de estabilidad, tenemos temporadas de logros y también de fracasos, tenemos temporadas de mucha compañía y también de soledad, y finalmente así es nuestra vida.


Esto nos ha llevado a creer que nuestra felicidad depende de la temporada que estemos pasando, y que por lo tanto, nuestra felicidad o infelicidad será el resultado de la temporada que corresponda. Entonces, si basamos nuestra felicidad según la temporada, de antemano no sabremos si en la que viene podremos ser felices, es decir, si somos felices cuando hay bonanza económica, muy seguramente cuando no la haya no lo seremos; si basamos nuestra felicidad en que seremos felices cuando tengamos compañía, muy seguramente la soledad será un infierno y así pasará con todas nuestras temporadas, porque la realidad es que ninguna dura para siempre, todas las temporadas tienen un inicio y un fin, todo lo que viene en las temporadas un día lo tienes y al otro día se puede acabar. Esta es la razón por la cual si tu felicidad se basa en las temporadas, por eso un día la tienes y al otro no; unos años eres feliz pero otros no, esto pasa porque decidiste que la fuente de tu felicidad sea tu temporada, así que vives tu vida así:


Buena Temporada = Soy Feliz


Mala Temporada= No soy feliz


Este es el resultado de decidir que tu fuente de felicidad sean las temporadas, así que:

“Que Tu felicidad no dependa de tus temporadas, porque estas cambian y también se acaban”

Que tu fuente de felicidad NO sean las…


2. Emociones y sentimientos

Las emociones y los sentimientos, sin duda alguna son los que nos recuerdan todos los días que estamos vivos, que desde que abrimos nuestros ojos o inclusive dormidos, sentimos, soñamos, reímos, lloramos, amamos, odiamos, etc.


Las emociones y los sentimientos nos llevan a tomar tantas decisiones, decisiones que por momentos son acertadas y nos llevan a la gloria, pero también decisiones que en otras ocasiones en cuestión de segundos, minutos, semanas o años nos llevan a un hueco profundo al que nunca quisimos ir.


En nuestro día a día todos experimentamos una montaña rusa de emociones y sentimientos. En un mismo día podemos pasar de estar absolutamente felices a sentirnos destrozados, frustrados o simplemente desanimados y es que esas son las emociones y los sentimientos, una explosión de estados y sensaciones cambiantes que nos hacen sentir de determinada manera. Por esta razón fue que surgió la famosa inteligencia emocional, la cual básicamente busca que logremos meterle mente a nuestras emociones, de modo que podamos adaptarnos mejor a nuestro día a día, a entendernos nosotros mismos y a entender a los demás.


Yo creo que todos nosotros desde que nos levantamos o incluso desde la noche anterior queremos que el día que viene sea un buen día y también creo que todos deseamos tener muy buenos días y tener muchos días buenos. Sin embargo, en realidad dependemos de lo que vaya a acontecer cada día y en cómo cada cosa que pase nos haga sentir; en otras palabras, si todo lo que acontece en el día nos gusta, nos emociona, o nos hace sentir bien, entonces tendremos un buen día y ese día seremos felices, pero si por el contrario pasan cosas no tan buenas, que nos hacen sentir mal, que nos generan emociones negativas, entonces tendremos un mal día en donde la felicidad no se asomará.


Por otro lado muchas veces tomamos decisiones basados en lo que sentimos, tomamos un nuevo trabajo porque nos sentimos bien, empezamos una relación porque nos emocionamos y sentimos mariposas en el estómago, compramos un nuevo auto porque nos sentíamos felices de hacerlo, etc.; de repente pasa el tiempo y el trabajo no resultó ser lo que yo creía, la persona con la que empezaste la relación dejó de hacerte sentir mariposas, el auto nuevo ya no me hace sentir feliz y bueno es que esas son las emociones, hoy están y mañana no, nos traicionan y nos dejan embarcados en situaciones que de haber decidido de otra manera a lo mejor no lo hubiéramos hecho.


Este es el resultado de decidir que tu fuente de felicidad sean las emociones y los sentimientos, así que:

“Que tu felicidad no dependa de tus emociones y sentimientos, porque estos cambian y también traicionan”


Que tu fuente de felicidad NO sean las…


3. Personas

¿Cuántas veces hemos creído que alguien vendrá a hacernos felices?, no solo a nivel de pareja, sino en todo tipo de relaciones. Pasamos gran parte de nuestra vida buscando aceptación, buscando ser amados, buscando lugares, ambientes y personas que nos hagan sentir seguros y felices.


Vamos viviendo nuestra vida, cruzando nuestros caminos con miles de personas que van dejando alegría, amor, orgullo, recuerdos inolvidables, también, heridas, dolor, tristeza y demás. Algunas personas permanecen en nuestras vidas para siempre, otras solo están de paso, algunas duran temporadas más largas y de otras solo pensamos que nunca debieron haber llegado.


En nuestro encuentro con cada persona que hace parte de nuestra vida tenemos un abanico de posibilidades de lo que podría pasar. Cuando nacemos las primeras personas que hacen parte de nuestra vida son nuestros padres o cuidadores, nuestros hermanos y familia más cercana y desde allí comienza a influir sobre nosotros esta fuente llamada “personas”. Personas que pueden darnos una infancia de felicidad en lo posible, que pueden darnos amor, buenas enseñanzas, también malos ratos, diversión, seguridad, pero también personas que pueden darnos desamor, rechazo, humillación, tristeza haciéndonos vivir los peores años de nuestras vidas.


Después comenzamos a socializar en nuestro vecindario, colegio, universidad, iglesia, clubes, etc., y empiezan a cruzarse en nuestros caminos más personas, personas con las cuales viviremos innumerables experiencias, sentimientos y vivencias, personas con las que sentiremos que somos felices, pero que en algunos momentos nos hacen también infelices.


En nuestra vida se cruzan personas que un día podemos sentir que amamos y que nos aman con profundidad y al otro día podemos sentir que las queremos fuera de nuestra vida, porque nos lastiman, porque nos hieren, porque se equivocan, porque se van, porque traicionan y en esos momentos nuestra felicidad se va con esas personas, pero no entendemos que todo esto pasa porque somos eso: “PERSONAS” somos “PERSONAS IMPERFECTAS” que nos equivocamos, que hablamos sin pensar, que actuamos de manera egoísta, que buscamos nuestro beneficio. Por esta razón, es que ni tú ni yo haremos felices a nadie, ni nadie podrá hacernos felices a nosotros, ni tus padres, ni hermanos, ni amigos, ni pareja, ni hijos porque somos imperfectos, porque somos personas que también lastimamos y hacemos daño, porque prometemos y no cumplimos, porque sencillamente no tenemos ese poder de brindar una felicidad constante y sin fin.


Este es el resultado de decidir que tu fuente de felicidad sean las personas, así que:

“Que tu felicidad no dependa de las personas porque todos somos imperfectos”


Cuando yo vi cómo estas fuentes se secaron en mi vida, cuando entendí que había basado mi felicidad en todas las fuentes incorrectas, fue cuando por fin conocí la verdadera fuente de felicidad y aunque la tuve junto a mi durante toda mi vida, solo cuando no tuve de dónde más beber fue que la pude descubrir.

Que tu fuente de felicidad sea…


DIOS

Hace muchos años hubo una mujer que al igual que yo y que muy seguramente al igual que todos los humanos había buscado la fuente de felicidad en las personas, en las temporadas, en sus sentimientos y emociones. Un día estando en un pozo al cual iba a sacar agua para saciar su sed se encontró con el único ser que ha sido capaz de pronunciar estas palabras:


“Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna” Juan 4:13-14


Quién más sino Jesús hubiera podido decir estas palabras, voy a intentar describirles lo que para mí fue haber encontrado esta fuente.


Literalmente lo que él le dice a esta mujer es lo que todos nosotros necesitamos entender, es poder experimentar lo que se siente colocar tu confianza, tus expectativas, tus sueños, tus anhelos más profundos, tus necesidades, tus cargas, tus dolores, tus alegrías, tu vida entera en una FUENTE que te provee una agua que significa un AMOR QUE NO CAMBIA, QUE NUNCA TRAICIONA, que es PERFECTO y que NO TIENE FIN.


Adicional a esto, cuando decidimos saciarnos con esta agua, cuando decidimos que esa fuente sea la única fuente de felicidad en nuestra vida; como lo dice claramente Jesús, no solo nunca más tendremos sed sino que dentro de nosotros esa agua se convertirá en un manantial del cual brotará vida eterna. En mis palabras, una vez tu pruebas esta agua, nunca más te sentirás solo, nunca más necesitarás la aprobación o aceptación de nadie, nunca más necesitarás que lleguen temporadas, dinero, bienes materiales, experiencias, emociones, sentimientos o personas a hacerte feliz, por el contrario esta agua hará que no solo tú te sientas pleno y completo, sino que sea tan evidente que de ti brote ese mismo amor, esa misma alegría, esa misma felicidad que recibes.


Sé que puedes estar preguntándote, ¿Cómo bebo esa agua?


Esa agua es el amor de Dios, es decir: Jesús. Esa agua la bebes llenándote de ese amor todos los días de tu vida, teniendo una relación profunda con Dios y sobre todo permitiendo que Jesús no solo sea un invitado en tu corazón, sino que sea el señor y el todo de tu vida. ¿saben algo? Yo pensé que esa decisión la había tomado desde muy pequeña, pero después entendí que en realidad no fue así, por eso mi felicidad no duraba, iba y volvía; pero solo hasta ahora cuando mi vida volvió a nacer y con toda mi razón y mi decisión rendí mi vida a Él, no puedo hacer más que hablar de lo que hay dentro de mi, de mi fuente de felicidad: SU AMOR.


Hoy no vivo buscando al amor, porque el amor más grande ya me encontró a mi, hoy no vivo buscando riqueza, ni personas, ni buenas temporadas, hoy vivo feliz con lo que tengo, con mis buenos y malos tiempos, con las personas que tengo a mi lado, pero sobre todo pegada a la fuente de mi felicidad, a ese fuente que nunca se acaba y que es tan real que no se acaba y que no cambia, que acá seguimos 2019 años después recordando y celebrando que en la historia de este mundo hubo un antes y un después de Jesucristo.


Seguirán pasando los años, pasará el cielo y la tierra, pero lo que hizo Jesús jamás pasará, seguirán pasando los años y seguiremos cada año, durante una semana entera recordando y celebrando que un día hubo un hombre llamado Jesús que vino a esta tierra a morir en una cruz y que después resucitó y nos dejó una agua de vida para la eternidad. La historia de mi vida también se partió en dos, antes y después de Jesucristo.


Este es el resultado de decidir que la fuente de tu felicidad sea DIOS, así que:

“Que tu felicidad dependa de DIOS porque Él es el único que NO CAMBIA y su AMOR PERMANECE PARA SIEMPRE”


El día que tomes esa decisión, sin duda alguna conocerás:


LA FELICIDAD QUE NO TIENE FIN.


Desde mi Alma hacia la Tuya

Adry

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