CONOCIENDO MI ALMA…

“Atrapa tu alma y nunca la sueltes, pues es ella quien te llevará a donde tienes que ir” Adry



Con esta frase terminé el post anterior pues me parece que resume en realidad el vinculo perfecto que hay entre la identidad y el propósito. Y aunque quería comenzar a hablar sobre propósito, algo en mi me daba la sensación de que era importante que ahondáramos mucho más en nuestra IDENTIDAD…en nuestra ALMA.


Es como si me hubiera quedado un sentimiento de necesitar explorar mejor y poder entender cómo conocer nuestra alma. No se si a ustedes les pasó lo mismo, espero que si jajajaja… igual creo que no sobra que profundicemos sobre cómo definir mejor nuestra identidad, basándonos en ese sello que nos hace únicos, que no cambia, que nos distingue, ese sello extraordinario llamado ALMA.


Bien, en el post de hoy, quiero llevarlos a que identifiquemos cuáles son esos rasgos de nuestra ALMA o de nuestra IDENTIDAD, que nos ayudarán a tenerla cada vez más clara y sobre todo, los que nos llevarán, seguido de esto, a encontrar nuestro PROPÓSITO DE VIDA, porque estoy segura que vinimos a este mundo más que a respirar y a cumplir ese ciclo de vida.


El objetivo entonces será conocer nuestra ALMA, aprender en dónde, quién y qué, la hace saltar de alegría o por el contrario, en dónde, quién y qué la hace encender todas sus alarmas cuando se ve amenazada porque algo o alguien la quiera opacar, esconder o destruir.


Encontré, en mi opinión, que la manera más fácil para conocer mi ALMA (Identidad), fue usando una técnica de respuesta que normalmente utilizamos en un examen de selección múltiple; cuando leemos la pregunta y sinceramente no tenemos ni idea cual es la respuesta, jajajaja…entonces leemos las posibles opciones y comenzamos a descartar las que creemos que no son, de esa manera nos acercamos cada vez más a la respuesta correcta. Bueno esa técnica del “descarte” fue la que usé. Me explico: me imaginé contestando el gran interrogante ¿Quién eres tú? y me veía buscando las respuestas, pero no era fácil encontrar las que me hicieran sentir bien y segura; pero en medio de esa búsqueda, encontré que fue más fácil cuando empecé a pensar en lo que NO me definía, o mejor quien NO ERA YO. De este modo, intentaré llevarlos por ese mismo momento para que ustedes también puedan ir conociendo su ALMA y puedan ir aclarando el camino hacia su identidad.


Les mencionaré algunos ejemplos de mi vida…

  • Aunque amé y amo mi profesión, cuando me gradué tenia claro que mi camino no sería el de hacer maestrías y doctorados, o ser una gran ejecutiva en una multinacional, por el contrario, eso me hizo descubrir que lo que SÍ quería era emprender una empresa y tener una familia.


  • Aunque amé también todo lo que aprendí durante mi carrera, después amé el haber sido empresaria y el tener una familia, pero llegó un momento de mi vida en donde sentía que no debía seguir más en una oficina, que NO era el lugar en donde quería estar todos los días, que mi corazón no saltaba de emoción por hacerlo, empecé a sentir que yo debía buscar mi propósito, pues hasta ahí había cumplido un ciclo.


  • Cuando me convertí en Madre, me sentí muy realizada pues ese era un sueño de mi vida, la felicidad no me cabía en el corazón y es maravilloso vivirlo, sin embargo, a medida que los hijitos van creciendo y van siendo más independientes y comienzan a ir a estudiar durante todo el día, entiendes que la vida tampoco se basa en ser mamá; que está muy bien que estemos para ellos, que trabajemos por darles una vida saludable y cómoda, pero entiendes que ellos, efectivamente tienen una vida y que por lo tanto más que dejarles una herencia material, es mucho mejor dejarles un legado durante sus vidas, es decir un ejemplo de vida, de que no solo venimos a este mundo a cumplir un ciclo de vida y de que ellos son el fruto de mi fase de reproducción y ya. Esto me ayudo a entender que NO quería ser una “Buena Mamá” más, sino que quería ser una mujer que impactara vidas, comenzando por las de ellos y esto sí que me hizo saltar mi alma de alegría.

Estos son algunos ejemplos a través de los cuales pude ir conociendo mi esencia, ahora tú ¿Estás en el lugar en donde quieres estar?, ¿Te levantas la mayoría de los días con una sonrisa porque sientes que amas lo que haces?, ¿Sientes que estás siendo tú en todos los medios en donde te mueves?, ¿Te sientes como un pez en el agua en tu día a día? O por el contrario ¿Te sientes como un pez en un bosque?


Por otro lado, He podido entender y aprender en mi vida, que por lo general nuestra alma o nuestra identidad sale a relucir cuando enfrentamos momentos de crisis o desiertos. Esto pasa, porque en esos momentos de tensión, de tragedia, de dolor, en fin, es en donde nuestros instintos, sentimientos, sensaciones, emociones, pensamientos, etc., nos sorprenden muchas veces inclusive a nosotros mismos, pues no entendemos por qué actuamos de una u otra manera, o no entendemos por qué veníamos de años de tener ciertas actitudes y comportamientos que de algún modo nos desdibujaron o nos llevaron a ser otras personas.


Por otro lado también he entendido y aprendido, que nuestra alma también sale a relucir cuando vivimos momentos de “éxito” por llamarlos de alguna manera, me refiero a momentos en donde algún acontecimiento o logro alcanzado, despierta al igual que en una crisis, nuestros instintos, sentimientos, sensaciones, emociones, pensamientos, etc., y ahí nos sorprendemos pues encontramos algo dentro de nosotros que tal vez antes no habíamos sentido y lo que sí sentimos es que nos gusta esa sensación.


Hoy quiero compartir con ustedes una historia que muy seguramente ya han leído antes, pero es que realmente me encanta y me pareció que la podía usar para llegar al punto al que quiero, así que acá vamos:


El cuento de la vaca y la familia pobre


Un maestro paseaba con su discípulo cuando, de repente, vió a lo lejos un sitio de apariencia pobre y decidió visitarlo.


Durante la caminata, le comentó a su discípulo que era muy importante realizar visitas, conocer personas y aprovechar las oportunidades de aprendizaje que te brinda la vida.

Llegando al lugar constató la pobreza del sitio. Allí vivían una pareja y sus tres hijos. La casa era de madera, todos iban descalzos y sus ropas estaban sucias y rasgadas.

Entonces se aproximó al padre de familia y le preguntó:


“En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni comercio posible. ¿Cómo hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?”

El señor respondió:


“Amigo mío, nosotros tenemos una vaca que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte de la leche la vendemos o cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina. Con la otra parte hacemos queso, yogur y demás para nuestro consumo. Así es como sobrevivimos”.


El maestro agradeció la información y contempló el lugar por un momento. Luego se despidió y se fue.

En medio del camino, se dirigió a su discípulo y le ordenó:


“Coge la vaca de esta familia, llévala a aquel precipicio y empújala al barranco”.

El discípulo se quedó perplejo y le preguntó al maestro el motivo de tan drástica decisión, pues esa vaca era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro no pronunció una palabra, por lo que el discípulo fue a cumplir la orden.

De esta forma, empujó a la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria del discípulo durante años…


Un día, el discípulo, agobiado por la culpa de haber matado a la vaca, decidió visitar a aquella pobre familia para contarles todo lo sucedido, pedirles perdón y ayudarles en lo posible.

Y así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy cambiado, ya no había un atisbo de pobreza. Todo lo contrario, pues los árboles estaban floridos, todo estaba muy limpio,…

Ya no había una vieja casa de madera, sino una enorme casa de piedra, con todo tipo de lujos. Incluso los niños, que antes estaban tristes y vestían ropas sucias y rotas, ahora estaban alegres y llevaban finas prendas.


El discípulo se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que vender el terreno para sobrevivir, por lo que aceleró el paso. Al llegar a su destino, fue recibido por un señor muy simpático. El discípulo preguntó por la familia que vivía allí hacía unos 3 o 4 años. El señor respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el discípulo entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó años atrás con su maestro.


Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca):

“¿Qué hizo para mejorar este lugar y cambiar su vida de una manera tan increíble?”

El señor, entusiasmado, le respondió:


“Nosotros teníamos una vaca que se cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Cuando murió, vendimos su carne y con el dinero, vimos la oportunidad de crear un pequeño huerto en la zona donde dormía la vaca. Probamos varios cultivos y seleccionamos los más productivos. Como teníamos suficiente para comer, empezamos a vender el excedente: ¡y ahora tenemos un negocio y un proyecto de vida! La muerte de la vaca pudo arrojarnos al vacío pero nos empujó a pensar y progresar y gracias a eso hoy nos sentimos orgullosos de nuestro presente y encaramos entusiasmados nuestro futuro”.


Esta historia tiene muchas enseñanzas, pero yo hoy la voy a usar para lo que quiero mostrarles.

Si le preguntáramos al dueño de la vaca como se identificaba antes de que su vaca muriera que creen que respondería?


Yo creo que hubiera respondido algo así: “yo soy un hombre de campo muy pobre, que lucha cada día por sobrevivir y al menos darle de comer a mi familia, pues soy esposo y padre; en medio de todo soy responsable, soy honesto, soy experto en ganado y soy agricultor.”


Muy seguramente siento que así es como este hombre se veía a él mismo antes de que su vaca muriera, ¿Ustedes creen que su identidad se basaba en su esencia o en sus circunstancias? yo creo que sí, él ni siquiera consideraba que pudiera crear, inventar, innovar, revolucionar y evolucionar, pues creo que pensaría que sencillamente él no era una persona así. Sin embargo, después llega el momento de la tragedia, se levanta un día y no hay vaca.

Yo me imagino que ese hombre sintió que su vida se había acabado y pensó que hasta ahí llegaba su vida. Pero maravillosamente comienza a descubrir características de él mismo que quizás nunca pensó que tenía y entonces se da cuenta que él, era un hombre creativo, recursivo, emprendedor, valiente, inteligente, etc.,. que tomó sus conocimientos y transformó su vida y la de su familia literalmente y para siempre. Todo gracias a que llegó una tragedia que lo hizo buscar, no afuera sino adentro, de él mismo, de lo que podía hacer y en esa búsqueda encuentra su ALMA.


Recuerdan que les dije que yo creía que en las crisis el ALMA brilla, pues bueno creo que en la respuesta del hombre (dueño de la vaca) está la fórmula para conocer nuestra ALMA. Fíjense en su respuesta cuando el discípulo le pregunta qué fue lo que pasó? Acá les dejo mi análisis:


“La muerte de la vaca pudo arrojarnos al vacío pero nos empujó a pensar y a progresar…


1. Busca las habilidades que están en ti (el hecho de que no las hayas visto antes no quiere decir que no existan)

  • …de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos.

2. Mira las oportunidades de crear a través de tus conocimientos (el hombre utilizó sus recursos tanto físicos como intelectuales. Esa es nuestra esencia, lo que nos fluye sin forzarlo. Mi profesor de cálculo en el colegio decía: “el que sabe, sabe y se le facilita”).

  • …vimos la oportunidad de crear un pequeño huerto en la zona donde dormía la vaca…

3. Prueba y selecciona (habrán varias cosas que te pueden fluir, pero selecciona lo más productivo para tu vida, lo que te dé bienestar, paz y que te apasione)

  • Probamos varios cultivos y seleccionamos los más productivos…

4. Empieza (nunca sabrás si algo es tu pasión o si tu alma salta de emoción, si nunca lo comienzas)

  • empezamos a vender el excedente

5. Conserva y proyecta (una vez encuentras tu esencia consérvala)

  • y ahora tenemos un negocio y un proyecto de vida!

6. Siente el orgullo y vive tranquilo tu futuro(encontraste tu esencia, encontraste tu alma, tu identidad)

  • …hoy nos sentimos orgullosos de nuestro presente y encaramos entusiasmados nuestro futuro”.

Saben algo, me encantó analizar esta respuesta, porque me ayudó a ver una ruta clara que me permitiera plasmarles la manera como yo pude conocer mi alma!


El punto numero 6 creo que expresa la plenitud que puedes sentir cuando encuentras tu ALMA, ese punto de felicidad, tranquilidad, paz y alegría, fue del que les hablé también al principio, cuando les dije que en los momentos de “éxito” también podemos conocer nuestra ALMA, pues estoy segura que lo sentirás, que sabrás cuando literalmente te sientas como un pez en el agua que encontró su hábitat, su lugar al que pertenece, su IDENTIDAD.


¿Pero saben algo?, ese sentimiento de orgullo y el sentirse tranquilo por poder encarar su futuro, no es porque el negocio esté marchando bien y ahora sea un hombre prospero, saben ¿por qué es?:


Es porque él descubrió su alma, descubrió de lo que está hecho, descubrió que así se quiebre el negocio que tiene en el momento, sabrá que no será la primera vaca que se le muere y sabrá que ya un día paso por eso y que ahí encontró su esencia, aquella esencia que lo hizo renacer y que lo llevó a descubrir quién era él en realidad. Por eso pudo estar tranquilo, porque entendió que así sus circunstancias cambien, él y su ALMA ya se conocieron y aprendieron que juntos son invencibles!!


Si le preguntáramos al señor (dueño de la vaca) Quien es él ahora, ¿Cómo creen que respondería?


Yo imagino que respondería algo así: “Yo soy un hombre emprendedor, soy una persona que puedo reinventarme, que puedo levantarme de las cenizas, soy un hombre resiliente, también soy un hombre productico, creativo, soy buen administrador, soy excelente en lo que hago, etc, etc, etc.”


Pienso que podría describir muchísimas cosas más que logró encontrar en él después de esa gran crisis. Que diferencia de respuesta en comparación a la primera respuesta que imaginamos antes de que muriera su vaca…pero entonces ¿qué pasó? ¿Es otra persona?...la respuesta es fácil, sabemos que no es otra persona, es el mismo, solo que encontró y empezó a conocer su alma.


Yo estoy segura que hasta el último día de nuestras vidas estaremos conociendo nuestra ALMA, lo importante es no llegar a ese día sin haber comenzado a buscarla…así que sin importar cuál sea tu edad busca tu ALMA, busca tu IDENTIDAD y cuando la empieces a conocer síguela pues te sorprenderás cuando veas todo lo que tiene para mostrarte.


“No dejes que ninguna circunstancia entierre tu alma, usa mejor cada circunstancia para descubrirla”

Desde mi Alma hacia la tuya

Adry

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