EL FAMOSO “FINAL” FELIZ

“Se casaron y fueron felices por siempre”




Este famoso “final” que todos los cuentos y las películas nos han vendido como el “final” ideal o feliz, coloco la palabra “final” entre comillas, porque creo que de final no tiene nada, por el contrario, yo diría que es un gran comienzo, un comienzo para el que debemos estar listos y muy bien preparados pues lo que normalmente creemos es que lo único que necesitamos para que se cumpla es casarnos y que junto a este acto vendrá la felicidad y que por ende, esa felicidad será para siempre, así, como por arte de magia.


Cuando estamos solteros soñamos con enamorarnos (bueno al menos la mayoría de personas), eso sí seguimos viviendo, estudiando, buscamos realizarnos en varios aspectos de nuestras vidas, pero por supuesto sin olvidar que algún día llegará ese gran amor con el que viviremos nuestro tan anhelado final feliz, esa persona que nos hará felices, por siempre y siempre, con el que tendremos hijos, casa, perro, vacaciones etc., etc. Lo anterior era lo que yo pensaba hace 15 años atrás. A pesar que en algún momento de mi vida dejé de creer en el amor o tal ves en el matrimonio, un día volví a creer en el y ahí estaba yo otra vez soñando con mi final tipo Disney.


Hoy 15 años después, después de haber estado casada por 10 años, haberme divorciado y ahora volver a ser soltera, quiero hablar sobre el amor y las relaciones. Quiero hablarle a los solteros que nunca se han casado y que hoy en día anhelan encontrar el amor de pareja y ser felices por siempre, quiero hablarles a los casados que se casaron buscando esa felicidad y a lo mejor hoy sienten que no la viven y quiero hablarles a los solteros divorciados como yo, que queremos que la próxima vez que demos ese paso, esa vez sí sea para siempre.


Pensé mucho para escribir esta serie, pero como siempre solo puedo escribir de lo que yo he vivido, vivo y quiero vivir, solo puedo escribir de lo que siento cuando escucho a tantas mujeres solteras entre los 20 y 30 años preocupadas, tristes y deprimidas porque aún no se han casado, o lo que siento cuando hablo con las personas casadas que se sienten frustradas, asfixiadas y desilusionadas porque ya no ven su mundo de fantasía por ningún lado, o cuando hablo con los divorciados o viudos que no quieren volver a creer en el amor o piensan que ya no habrán más oportunidades para ellos, por todas estas razones es que hoy comienzo esta serie, porque quiero decirles a los solteros lo que a mí me hubiera gustado escuchar hace 15 años atrás, porque quiero decirles a los casados lo que a mí me hubiera gustado escuchar cuando lo estuve, porque quiero decirles a los divorciados lo que yo quisiera escuchar. Así que sin más rodeos vamos al grano…


Nuestro famoso final feliz envuelve 3 estados bastante significativos, determinantes y aparentemente fáciles de alcanzar; estos 3 estados son: casarse, ser feliz y lograr que ambas cosas sean para siempre.


En esta frase yo puedo ver que en la realidad hay diferentes escenarios que son los que:

  1. Se casan, son felices pero no por siempre

  2. Se casan para siempre pero no son felices

  3. Se casan, deciden ser felices y siguen por siempre

  4. Se casan no son felices y no siguen por siempre

La pregunta es ¿Cuál de estos escenarios quieres para tu vida?


Bueno muy seguramente que todos quisiéramos el número 3, ¿pero será que ese es el orden correcto del famoso final feliz?, es decir, ¿primero nos casamos y después somos felices para siempre?, ¿Solo existe este final feliz?.


Yo propongo el siguiente orden:


1. Sé feliz

Creo que el problema no está en creer en un final feliz, porque estoy segura que es posible, pero lo que sí creo es que el problema está en no entender como lo mencione al inicio, que ese final es tan solo un comienzo, un comienzo al que normalmente las personas entramos de la manera equivocada y ¿Saben cuál es esa manera?, esa manera es:


“acá estoy vengo a que ME hagas feliz” o “acá estoy, dispuesta a encontrar en ti el molde de mi vacío” (como me dijo en estos días mi mejor amiga en medio de una charla hablando de cómo entramos la mayoría de personas al matrimonio).


Y he aquí el primer error que muchos cometemos, las mujeres porque tenemos en nuestra mente que el príncipe llegará a rescatarnos y a hacernos felices y los hombres porque creen que una vez la princesa esté en sus casas todo será felicidad y así entramos a nuestro famoso final feliz, así llegamos al día de nuestra boda en donde con ansias esperamos escuchar las tan anheladas palabras:


“Los declaro marido y mujer”


Es que pareciera que se hubiera establecido un orden, es decir, primero te casas o encuentras al “amor” y después eres feliz o llegará la felicidad con esa persona, como si una cosa antecediera a la otra, pero de todo corazón hoy quiero decirte que si tú no logras ser feliz estando sola o solo, no habrá nadie que pueda llegar a hacerte feliz y por el contrario estarás colocando una cantidad de expectativas en tu futura pareja que muy seguramente esa persona ni estará enterada que tiene que cumplir y todo porque tú estás a la espera de que alguien llegue a hacerte feliz o a llenar tus vacíos, o a sanar tus heridas y déjame decirte algo: eso no es justo. No es justo, porque yo creo que dentro de lo que tú deseas de la persona que vaya a ser tu pareja se encuentran afirmaciones como las siguientes:


Quiero que sea una persona madura, que sepa para dónde va su vida, que no tenga líos con sus relaciones anteriores, que sea estable emocionalmente, etc.


Todo eso me parece maravilloso pero creo que así como tú mereces a alguien sano, completo, y satisfecho, esa persona también merece a alguien que esté así, de este modo, esfuérzate ahora no por encontrar el “amor” sino por estar listo, sano y feliz para que cuando esa persona llegue puedan entonces cada uno dar de su felicidad y así caminar juntos felizmente.


Así que:

A los solteros: “Uno NO se casa para ser feliz, uno ES feliz y después se casa”


2. Cásate por amor mutuo

Entonces llega la boda, el inicio, recuerden no el final, y no sé si por la emoción del momento, tal vez por falta de preparación algunas veces, o a lo mejor por el famoso enamoramiento, ese que nos hace ver todo color de rosa, ese que nos hace minimizar los defectos de nuestra pareja, ese que nos hace creer que la química es fantástica y que desde que la química esté todo estará bien, ese que nos hace pensar en la noche de bodas, la luna de miel y en todas las inolvidables noches que vendrán; ese que nos lleva a olvidarnos o quizás a no entender o pensar en todos los PACTOS que habremos hecho unos minutos atrás antes del gran pronunciamiento. Síííí, porque son pactos, son promesas, no son claúsulas de un contrato en donde solo cumples tu parte si la otra persona cumple la suya, NO, son pactos que tú haces para cumplirlos sin importar si la otra persona los cumple o no, y lo más importante, son los pactos que al cumplirlos, harán posible que verdaderamente pueda haber un final feliz para siempre, pero el problema está en que seguimos pensando que son unas simples palabras de protocolo y que lo importante es casarnos.


Las mujeres llevamos años creyendo que quien es capaz de darnos un diamante y llevarnos a un altar nos está mostrando su prueba de amor más grande, los hombres llevan años creyendo que el un día decidirse por una sola mujer, comprar un diamante para ella y llevarla a un altar será la muestra de amor más grande y seguimos creyendo que esa es la muestra máxima de amor, que decir un te amo frente a un altar es lo que verdaderamente le da peso a esas palabras, pero hoy yo quiero decirles que en realidad es ahí en donde comienza a probarse qué tan cierto y qué tan fuerte es ese “te amo”; en otras palabras o mejor en mis palabras, lo diría así: decir te amo frente al altar es fácil, pero los “te amo” que más cobran sentido, que más van teniendo valor son esos que siguen saliendo a pesar de los años y a pesar de los daños.


La prueba de amor más grande viene cuando llega el momento de cumplir los pactos que se hacen ese mismo día frente al altar y no son frases pequeñas en letra chiquita que nunca leímos, NO, son palabras que pronunciamos con nuestra boca y es más, nadie nos obliga a decirlas, la prueba de amor viene cuando llega el momento de amar en la pobreza y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas, la prueba de amor llega cuando debes decidir ser fiel y guardarte solo para esa persona y todo esto hasta que la muerte los separe.


Así que, solteros dejen de creer que el acto de amor más grande será llegar ante un altar y por lo tanto piensen, mediten y asegúrense de sentirse listos con la capacidad de que el amor que tienen para dar sea suficiente para cumplir los pactos que pronunciarán ese día. Casados ahora ya saben que lo más fácil fue haber llegado hasta un altar, ahora viene la verdadera prueba de amor, ahora vienen los verdaderos “te amo”, ahora viene la valentía, la firmeza y la decisión de cumplir sus pactos y ser felices y hacer todo esto para siempre.


Es aquí en donde comienza el camino del famoso final feliz, porque a diferencia de los cuentos aquí no sigue… “colorín colorado este cuento se ha acabado”, por el contrario, aquí comienza un gran camino en el cual, del buen trabajo y de las decisiones de ambas personas al pasar del tiempo será un camino feliz con un final feliz o será un camino que será feliz pero no tendrá un final feliz, o a lo mejor llegará a un final pero sin ser felices o en muchas ocasiones no llegan ni a la primera etapa del camino, de todo puede pasar, por eso es que las decisiones y el como lleguemos a este camino, marcarán una gran diferencia en nuestras vidas.


No es secreto que no todo serán momentos felices, no podemos desconocer que habrán momentos que no nos gustarán y la verdad es que en esos momentos es en donde se prueba nuestro amor, ¿Recuerdan?... en la pobreza, en la enfermedad y en las malas. También se incluyen los momentos cuando alguno falta a sus pactos, cuando no se guardaron solo para la pareja. Esos momentos que quisiéramos sacar de la ecuación pero que en realidad hacen parte del camino, hacen parte del camino y del final feliz. Y es en estos momentos en donde comienzan a verse los diferentes escenarios, porque aquí es en donde el para siempre se acaba, la felicidad se difumina, y el amor se prueba.


Si, el AMOR, el famoso AMOR que nos hizo comenzar este camino, ese amor del cual hemos escuchado que hace que una persona sea capaz de cruzar océanos por el otro, o escalar montañas o inclusive dar su vida por la otra persona, pero ese mismo amor que en el día a día muchas personas aseguran ir perdiendo y entonces cuando llegan las pruebas, cuando llegan los momentos no tan buenos es cuando nos encontramos con personas egoístas, que no están dispuestas a ceder, a perdonar, a aplazar sueños por la realización del otro, a hacer sacrificios y es ahí en donde nos preguntamos ¿en dónde quedó ese amor por el que dabas todo por mi? O nos preguntamos a nosotros mismos ¿en dónde quedó ese amor por el que yo daba todo por esta persona? Y en este punto pasan dos cosas:

  1. Nunca entendimos ni sentimos lo que verdaderamente significa y es el AMOR

  2. Creímos que la química y la emoción se llamaban AMOR

Que importante es entender que en este famoso final de cuento, los protagonistas no son tampoco príncipes y princesas perfectas, noooo somos completos humanos imperfectos, humanos que cometemos muchos errores y por lo mismo necesitamos conocer verdaderamente el AMOR, porque este es el único que llega de una manera en donde nos llena de tal forma que hace que nuestro ego se desplace, que hace que nuestras decisiones sean diferentes, sí solo el amor es el único que puede lograr que permanezcamos, que perdonemos y sigamos creciendo, porque es ahí en los momentos malos en donde un “te amo” verdaderamente significa un te amo. Por esta razón es que cuando solo fue la química, la emoción, o el haberme unido con alguien que es un buen hombre o una buena mujer, llegan las rupturas, llegan los verdaderos finales del cuento, pues muchos dicen que con el paso del tiempo aprenderán a amar, pero sinceramente en este punto estoy de acuerdo con Dante Gebel cuando expresa en su libro “El amor en los tiempos del Facebook” esta verdad:


“Pero a amar nunca se aprende (se siente o no se siente), el amor de uno solo nunca alcanza para los dos, y aunque bese durante treinta años al mismo sapo, nunca se convertirá en príncipe)” Aplica también princesa…


3. Felicidad y Amor = para siempre

En este famoso final feliz necesitamos que quienes lo caminan sean dos personas que estén completas y que hayan decidido ser felices, además es necesario que el AMOR esté presente, necesitamos que EL AMOR se sienta y que lo sientan AMBAS PERSONAS. De verdad no vale la pena que lo comiences si no es así y para los casados que sienten que la famosa llama se apagó, creo que nunca es tarde para intentar revivirla y no estoy hablando de la pasión que en sus primeros años de matrimonio los hacía corretearse por todos lados, NO, les estoy hablando de recuperar ese AMOR que a pesar de la pobreza, de la enfermedad y de los momentos malos, aún los mantiene unidos no por pasión o por emoción, sino porque entendieron lo que verdaderamente significa AMAR.


“Por muchas razones se casan los seres humanos.

Porque uno cobró una herencia.

Porque uno necesita salir de una familia disfuncional.

Porque ella quedo embarazada…y tantas otras razones más.

Ninguna de estas es la correcta.

Por una sola razón se casan un hombre y una mujer: por amor.

Existe el amor de amigos. También existe el amor erótico.

Ambos son buenos, tienen su razón de existir;

pero no son suficientes para entrar en el matrimonio.

Hay amor de sacrificio. El famoso amor “ágape”.

Amor que ama “a pesar de”. Que ama sin pedir nada a cambio.

Amor que procura y se esfuerza en agradar al otro.

Amor que espera, incondicional. Amor que cree.

Amor del sacrificio incondicional.

Solo por este amor deben casarse un hombre y una mujer,

para tener garantías de estar juntos para siempre.”


Bien, he terminado el abre bocas de está serie en donde quiero que sin importar si eres soltero, casado o divorciado le demos un nuevo orden a esta frase del famoso final feliz, porque estoy convencida que en la medida que cada uno de nosotros logremos sentirnos plenos, felices y completos, seremos seres mejor preparados para amar y practicar el amor, seremos mejores compañeros de viaje, esos compañeros que suman y no restan, seremos de los pocos, o mejor de los muchos de los que puedan decir:


¡Fueron felices, se casaron y así vivieron por siempre!


Desde mi Alma hacia la tuya

Adry

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