CARA A CARA CON EL TEMOR

“Que tus DECISIONES sean el REFLEJO de tus SUEÑOS y no de tus miedos”

Nelson Mandela


Cada día tenemos la posibilidad de decidir lo que vamos a alimentar en nuestras vidas: agradecimiento, alegría, una buena actitud frente a lo que venga, odio, rencor, amargura, resentimiento, tristeza, ¿tus sueños o tus miedos?; lo que sea que decidas alimentar, solo habrá un resultado, y es que eso que alimentes sencillamente…ganará.


Comenzamos cada año con muchas expectativas; no sé si a ustedes les pasa, pero en especial en este año que está comenzando 2020, no sé si sea por el tema de comenzar una nueva década, o porque el 2020 se vea como un número contundente, pero se siente una atmósfera como si fuera un año en el que tuviera que pasar algo trascendental en nuestras vidas. Y bueno, aunque puedan haber muchas situaciones o eventos trascendentales que pasen, creo que no habrá nada más trascendental que las decisiones que tomemos nosotros mismos.


A veces hablamos de lo que traerá el nuevo año, la nueva década o las nuevas temporadas, como si lo único que nos correspondiera a nosotros fuera sentarnos a esperar a ver qué llega o qué pasa, de manera que al final del año, según lo que haya acontecido, ese será el resumen de nuestro año. Por supuesto, que en el transcurso del tiempo pasarán situaciones no previstas, oportunidades y desgracias, aciertos y desaciertos, pero la realidad es que si tú quieres saber lo que traerá este año para tu vida, entonces es momento de analizar y planear tus decisiones.


Los sueños y las metas se ven geniales en un papel, al igual que el plan de acción, objetivos, estrategias, presupuestos, etc., pero ¿saben algo? cuando quise comenzar este sueño de Alma de Mujer, hice un plan de trabajo, objetivos, etc., me sentía feliz, escribiendo, planeando, soñando, iba tomando decisiones que me aportaran a este sueño y todo eso estuvo muy bien, sin embargo, pasaban los meses y no comenzaba nada, las razones que yo misma me daba eran algo así:


“No puedo comenzar hasta que no tenga una página web”, “No puedo tener una página sin tener fotos, contenido, etc.”, “necesito tener un video de introducción”, “Ya casi termina el año, lo mejor será comenzar el año que viene y así tengo más tiempo”…


Creo que podía hacer una lista de todo lo que yo creía que me separaba de mi sueño, hasta que un día me hablé con la verdad; esa verdad no era una lista, era una sola palabra, una palabra que encerraba a todas mis excusas, una verdad que no me dejaba lanzarme, que no me dejaba accionar todo lo que había planeado, que no me dejaba comenzar, dar el paso y esa verdad era el: TEMOR.


Me daba pavor exponerme, ¿Y si no funciona?, ¿Qué van a pensar de mi?, ¿Por qué se me ocurrió hacer esto si estaba tranquila en mi zona de confort?, ¿Valdrá la pena hacerlo?


Y es así como encuentras al famoso muro del temor, el que te dice: “quédate ahí”, “así estas bien”, “tu no puedes hacerlo”, “eso no es para ti”, “mejor devuélvete y sigue tu camino”, “¿Y si te lastiman?”, “¿Vas a volver a creer?”…


Es justo en ese momento cuando tienes dos opciones en tu camino, regresar por donde viniste o avanzar por donde no has ido jamás; es justo en ese momento cuando entonces debes decidir: ¿A quién vas a alimentar? ¿A tus sueños o a tus temores?.


En mi post anterior hablé sobre el origen de los temores (puedes leer el post en mi blog se llama Temor: ¿De dónde vienes?) y el objetivo fue entender porqué hoy sentimos temor frente a algunas situaciones, personas, sonidos, olores, etc. y por qué esos temores en muchas ocasiones nos impiden desarrollar nuestras vidas con libertad, afectando nuestro funcionamiento, nuestras relaciones, trabajo, salud, etc. Fue una invitación a conocer a esos “gigantes” llamados temores a los cuales hoy quiero invitarte a que decidas enfrentarlos.


La pregunta es ¿Cómo vamos a enfrentarlos?. La respuesta como siempre, te la daré contándote cómo yo enfrenté y enfrento los míos…


1) Reconoce tus temores


No se puede vencer algo que no reconozco que tengo; no podemos vencer la mentira si nunca reconocemos que somos mentirosos; no podemos sanar una herida si no somos conscientes que la tenemos; no podemos enfrentar y sobrepasar nuestros temores si no reconocemos que los tenemos.


Conozco a muchas personas que al igual que yo, tienen listados de excusas detrás del sueño no cumplido, de la supuesta decisión por la soledad, de comportamientos egoístas en donde solo se busca tener todo controlado y creemos que todas esas excusas suenan mejor antes que admitir que lo que se siente es temor. Claro, es que suena mejor decir que “aún no he encontrado a la persona correcta para compartir mi vida y que el problema es de todos los demás por no ser lo que yo busco”, a decir: “es que me da miedo enamorarme, porque si me enamoro y algo sale mal, sentiré dolor, y le temo al dolor, no quiero sentirlo”; claro, es que es más fácil decir que “esperarás a que tus hijos estén grandes para cumplir tu sueño, porque ahora ellos te necesitan”, a decir: “siento temor de fracasar en el intento de realizar mi sueño, por eso cada vez lo pospongo más y más y me escondo diciendo que no lo hago porque mis hijos me necesitan”. Bueno y así miles de casos, de historias y de sueños sin cumplir y todo por qué?, porque nos es más fácil excusarnos y escondernos que reconocer y enfrentar.


Kristy Motta en su libro valientes dice lo siguiente: “Las emociones que no se reconocen, no pueden validarse y si no las validas tampoco puedes procesarlas, porque no puedes procesar y curar algo que no existe”


¿Cuáles son tus temores?


Soledad, rechazo, dolor, abandono, fracaso, burla, enfermedad, muerte, entre otros.

Cualquiera que sea tu temor, si hoy lo reconoces, estarás dando el primer paso para enfrentarlo, porque ¿sabes algo? El temor no quiere que tú lo confrontes, el quiere quedarse ahí para siempre, gobernando sobre ti, por eso al temor tenemos que mirarlo cara a cara y decirle: “Ya sé que estás aquí, te veo, te siento, ya sé como llegaste a mi vida, pero no más, llegó el momento de irte y por eso…TE VOY A ENFRENTAR!


2) Dales un nuevo significado


Está claro que no podemos devolvernos al pasado, para aprender cómo calmarnos y recibir seguridad, aceptación, compañía, amor, etc. Está claro que tampoco podemos modificar las decisiones que otras personas han tomado afectando nuestras vidas y por lo tanto volviéndose experiencias de aprendizajes que muy seguramente le dieron origen a algunos de nuestros temores. Está claro que nada de esto podemos cambiar, pero lo que sí podemos hacer es re-significar lo que causó estos temores, re-aprender es decir volver a aprender sobre esas circunstancias, situaciones, lugares, personas, sonidos, olores, etc.


Hoy quiero contarte que yo basé mi re-aprendizaje en un concepto que para mí, va mucho más profundo en nuestro origen, en mis raíces y en las tuyas, es decir, quise ir mucho antes de nuestra infancia y por supuesto fue ir a donde mi creador. Fue allí en donde encontré el siguiente verso:


“pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina” 2 Timoteo 1:7


Entender esto para mí fue maravilloso, porque entendí que Dios no nos había hecho con un espíritu temeroso ni lleno de miedos, sino que por el contrario el puso en nosotros un espíritu de PODER, de VALENTIA y por si fuera poco, nos dio un espíritu de AMOR y de AUTODISCIPLINA.


Teniendo esto claro, he podido ir a repasar cada escena en donde se crearon mis temores y de esta manera, ahora con mi mente de adulto le he dado un nuevo significado, es decir, en donde tú encuentres el vacío de lo que te faltó, en donde tú encuentres esa situación que te llenó de temor, justo ahí retomas tu esencia original y rechazas a ese temor y por lo tanto te llenas de ese espíritu de poder con el que fuiste creado.


Mis más grandes temores han salido cuando he querido volver a creer en alguien pues temo ser defraudada, también han salido cuando quise creer en mí pues por mucho tiempo creí que no tenia valor y que no era capaz de hacer nada, mis más grandes temores salieron cuando tuve que comenzar mi vida de nuevo con mis dos hijos y no tener ni idea de cómo se hacia eso, mis más grandes temores salieron cuando un día mis padres se divorciaron y ahora era yo la que estaba haciéndolo y así sucesivamente van saliendo nuestros temores; pero entonces, lo que sí debo decirte, es que para todos esos momentos en donde para mi era valido sentir esos temores, porque eran reales, me levanté, los miré cara a cara y les dije:


“Quizás no sé como enfrentarlos, pero hoy si sé lo que quiero y por eso lo que decido creer ahora, es que Dios no me dio un espíritu de temor ni de timidez, sino que me dio un espíritu de PODER, de AMOR y de AUTODISCIPLINA o DOMINIO PROPIO, así que creyendo esto hoy sigo adelante!”


Yo no sé cuáles sean tus temores, yo no sé cuánto consuelo y entrenamiento recibiste en tu niñez, yo no sé cuánto daño y cuántas heridas has recibido, pero hay algo que si sé y ese algo es el espíritu con el que tu creador y el mío nos hizo, por eso es que hoy quiero invitarte a que destruyas lo que aprendiste, lo que creíste en ese momento cuando el temor llegó y a partir de hoy aprendas y creas en esa única verdad que está en tu esencia… TIENES UN ESPÍRITU DE PODER!.


3) Sánate y vuelve al camino


Mirar cara a cara a nuestros temores no es fácil, es confrontante, intimida y duele porque debemos ir a las heridas, pero considero que es un esfuerzo que vale toda la pena.


Hoy, una vez más estamos comenzando un año, en el que creo que todos queremos que no sea un año más y me encanta que estamos apenas en el comienzo, porque esto quiere decir que estamos a tiempo de tomar decisiones importantes para que esto pase, por esta razón escribí este tercer punto, porque en muchas ocasiones si queremos llegar a nuestro destino, es necesario parar para respirar, para sanar y así poder continuar.


Yo creo que nosotros necesitamos prestarle más atención a nuestros temores, sobre todo si llevamos viendo que por culpa de ellos han pasado y pasado los años y muchas cosas siguen igual, así que si tú quieres que pase algo en tu vida diferente, comienza hoy por mirar cara a cara a tus temores y enfrentarlos, y sanarte y entonces volver al ruedo, volver al camino, volver a la batalla.


Vienen muchas decisiones por tomar en cada día, en cada semana, en cada mes, pero si hay una decisión importante por tomar hoy y la cual te aseguro que repercutirá para el resto de tu vida, esa decisión es: enfrentar y sanar tus temores.


Yo no puedo decirte que una vez enfrentes tus temores entonces todo se realizará, pero lo que sí puedo decirte es que hay una gran diferencia entre los intentos fallidos y los que nunca se hicieron, porque sin duda alguna cuando tú intentas y te lanzas aprendes, ganas experiencia, en muchas ocasiones ganas los mejores momentos de tu vida o a las mejores personas o negocios; sé que también se pierde, quizás se sufra, tal vez nos estrellemos, pero al final nada ni nadie te quitará las lecciones o el simple hecho que significó el haberlo intentado.


¿Sanarme y volver al camino?, ¿Volver a la batalla?, ¿Enfrentar mis temores?, Sííí, te aseguro que valdrá la pena hacerlo aunque tal vez te preguntes:


¿Y si me vuelvo a estrellar?


Yo te diría… y si te vuelves a estrellar? ojalá te estrelles tan duro contra el muro del temor que de paso lo rompas!


Yo me he sanado, me sigo sanando, me he estrellado, me seguiré estrellando, pero nunca me arrepentiré de volver al camino una y otra vez…


Para terminar, recuerda que…


“Un deseo no cambia nada, pero una DECISIÓN lo cambia TODO”


¿Qué decisiones vas a tomar?


Desde mi Alma hacia la tuya

Adry


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