“EN EL MOMENTO MÁS OSCURO”

Actualizado: 17 de ene de 2019




Cuando pensamos que no había algo más duro o difícil que el acontecimiento, suceso o tragedia que nos llevó a la crisis, resulta que nos encontramos con algo mucho más duro y es: la aceptación de vivir esa nueva realidad, es decir si creíamos que lo más difícil ha sido la muerte del un querido, la quiebra financiera, la pérdida de empleo, la terminación de un matrimonio o relación, la llegada de un diagnostico médico, entre otras; déjame decirte que no lo es, pues lo más duro viene justo después, cuando debes enfrentar el vivir sin ese ser querido, sin esa empresa, sin tu empleo, sin tu cónyuge y demás. Comienza entonces la fase de ESCAPISMO Y CONFUSIÓN¨.

Comienzan a pasar los días; tu cuerpo y mente no logran estabilizarse, por el contrario empiezas a ver indicios de que todo irá de mal en peor, sientes que vas cayendo a un abismo en donde cada vez hay menos luz. Ha iniciado lo que debería ser la asimilación de lo ocurrido, pero lo que sientes y ves en realidad, es muy diferente a aceptar, pues es muy posible que lo que sientes sea un deseo de ESCAPAR, NEGAR Y ESFORZARTE POR RECUPERAR LO PÉRDIDO.

Empiezas a recapitular muchas veces lo sucedido, a buscar explicaciones, culpables etc., te encuentras en un momento de mucho desorden en todo aspecto, en donde sientes que tu mundo te lo voltearon al revés, por esta razón los sentimientos más comunes en esta fase son: “Ira, Temor, culpa y furor”. Es el tiempo en donde sientes más incertidumbre que nunca, te sientes demasiado confundido y perplejo ante la situación, caes en un estado de profunda ira y puedes también caer en un estado de profunda depresión.

Recordemos que la primera fase del IMPACTO puede durar algunas horas y tal ves algunos días, pero esta segunda fase nos tomará algunos días o posiblemente algunas semanas. Lo más duro de esa duración, es que nos encontraremos en la fase más difícil y desestabilizante de una crisis.


En mi caso quiero contarles, que ésta fase me tomó algunas semanas, tal ves 2 (ésto fue mi caso). Yo ya llevaba aproximadamente 2 meses viviendo en el nuevo país, cuando tomamos la decisión del divorcio con mi ex pareja. Aunque yo estaba segura y sentía mucha paz de estar en el lugar que estaba y de la decisión de divorciarme, ambas cosas eran sucesos que no podían pasar desapercibidos en mi vida, y por supuesto, llegó la fase en donde viví mi momento más oscuro.

Los que han migrado a otro país sé que me entenderán, pues el adaptarnos a un nuevo lugar es un proceso que toma tiempo, son transiciones en la vida que nos sacan de nuestra zona de confort, se siente mucho miedo, desubicación, sientes que no perteneces a ningún lugar; ahora, si a esto le sumas que decides divorciarte, que a partir de ese momento estas tú con tus dos hijos comenzando una nueva vida, aunque gracias a Dios puedo decir en un sentido que no estuve sola porque Él siempre ha estado conmigo y además me dio una familia inigualable, en otro sentido sí estuve sola porque debía pensar en mi vida ahora sin mi pareja.

Fueron semanas en donde me sentí muy desubicada, no entendía en qué momento había pasado todo, sentía mucha nostalgia, tristeza, pero sobre todo por mis hijos, pues no hubiera querido que ellos vivieran un divorcio. Semanas en las que recuerdas lo perdido, aunque sepas y estés segura que fue la mejor decisión (como en mi caso), sea lo que sea hay una pérdida, se acabó un hogar, se acabaron sueños, metas, promesas, en fin, se acabó.

Te haces muchas preguntas, pero sobre todo una pregunta que en esta fase es prácticamente imposible contestar: ¿Y ahora qué sigue? Estos son los momentos en donde hubiera querido tener un manual de vida y buscar el capitulo que diga: Instrucciones para superar rápidamente un cambio de país y un divorcio al mismo tiempo, o tal vez para otros casos: Guía rápida para superar la muerte de un ser querido o: Manual para no morirse después de una quiebra financiera, o: Pérdida de empleo, o que tal: Cómo asimilar rápidamente una enfermedad terminal; en fin, ninguno esta listo para enfrentar los sucesos que nos llevan a entrar en crisis.

Pero bueno, la realidad es que son parte de nuestra vida, así que amemos las crisis pues aunque hoy no lo veamos, son nuestras maestras.

Aunque no puedo contestarte lo que seguirá en tu vida, lo que si puedo hacer es contarte lo que sigue en esta fase de la crisis y lo que puedes hacer. Como siempre te compartiré lo que yo hice, lo que me ayudó a no quedarme hundida más semanas en ese oscuro momento y lo que me hizo poder avanzar y salir definitivamente; comencemos pues…

Recuerda que la huida no es la solución y si quisiste huir hace unos días cuando estabas en la primera fase, ahora que estás en esta, tal vez lo quieras hacer con más ganas, pero te recuerdo que el huir no hará que esto se acabe. Tal ves te logres distraer, pero nada más, así que te animo a que decidas enfrentar lo que estás pasando!!!….Siiii!! sé que es difícil pero más difícil será quedarte ahí…ÁNIMO!!!


1. Lo que me sirve y lo que NO

Yo sé que en la mayoría de casos no hay mente, ni ánimo, ni alientos para buscar ni siquiera un par de medias o algo de comer, pero éste es el momento de buscar dentro de nosotros mismos y en nuestro entorno lo que tenemos para salir de esta oscuridad. No te estoy diciendo que pienses en tener esperanza o en cómo será tu hermoso futuro cuando todo esto termine, porque sencillamente ni siquiera puedes pensar en futuro y menos puedes ver un futuro con esperanza. Por esta razón, lo que te pido es que pienses en los recursos con los que cuentas para poder enfrentar esta crisis, acá hay un pequeño listado que puedes usar como guía para empezar ese búsqueda:

RECURSOS

  • Personal: salud, autoestima, flexibilidad, fe y valores.

  • Familiar: familiares, parientes, amigos y vecinos.

  • Comunitario: ubicación geográfica, recursos socioeconómicos y materiales, estructuras y políticas gubernamentales, organismos vecinales como negocios, escuelas, industrias, iglesias, etc.

  • Cultural: valores predominantes, tradiciones, normas y costumbres. [1]

  • Ahora yo les contaré cuales fueron los míos:

A. DIOS

Como les conté la semana pasada, mi mayor y mi mejor recurso fue, es y seguirá siendo DIOS. Ustedes se preguntarán y ¿Cómo hago a Dios mi mayor recurso? Bueno, yo creo que eso funciona así: es como cuando uno quiere aprender sobre algún tema o conocer a alguien muy bien; básicamente lo que haces es invertir tiempo en hacerlo hasta volverlo un estilo de vida o mejor aun el centro de tu vida!!

Siempre he hablado con Dios como si hablara con cualquier persona, también lo llaman “orar”, Dios fue quien tuvo que escuchar mis más grandes clamores, llantos, gritos, charlas de varias noches sin dormir, quejas, reclamos, ¿porqués? ¿Paraqués? En fin, fue Él quien me escuchó en mis más duros momentos. Pero aparte de yo hablar, necesitaba también escucharlo, saber qué tenia Él para decirme sobre mi vida, sobre cómo me estaba sintiendo, sobre mi futuro o al menos que me dijera cómo podía pasar ese presente y para escucharlo lo comencé a buscar…


  • Leí mucho la biblia, tengo que ser sincera con ustedes, leía las historias o mejor las promesas que me permitían recordar que Él estaba conmigo, que Él me cuidaba y que él me daría las fuerzas para salir adelante. Acá les dejo mis favoritas:

Salmo 23 (TLA) “Tú, Dios mío, eres mi pastor, contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes pastos, y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas y me guías por el mejor camino, porque así eres tú”…. (quisiera escribírselos todo, pero pueden buscarlo y leerlo)


Jeremías 29:11-13 (TLA)“ Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar. Cuando ustedes me pidan algo en oración, yo los escucharé. Cuando ustedes me busquen, me encontrarán, siempre y cuando me busquen de todo corazón”.

Éste último me lo enseñó mi profesora, la Doctora Ginnete Olsen como el Salmo de la emergencias, por aquello del 911.


Salmos 91:1 “El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré.”

  • Escuche demasiadas charlas de mis predicadores o speakers favoritos. Buscaba charlas acorde a lo que yo estaba pasando, transiciones, divorcio, perdón, sanidad emocional, autoestima, etc. Cada charla era como un shot de amor y confianza. Acá les dejo mis favoritos; a todos los encuentras en YouTube:

Andrés Corson- El lugar de su presencia

Natalia Nieto- El lugar de su presencia

Dante Gebel- River Church

Andrés Spyker – Más Vida

Danilo Montero- Lakewood Church


B. MI FAMILIA Y AMIGAS

Aunque este punto tenga otro titulo que no diga DIOS, igual lo sigue siendo pues Mi familia al igual que tu familia y las personas que están a tu alrededor son esa muestra del amor de Dios en tu vida, ¿Quieres ver a un Dios real y tangible? Mira a tu alrededor a las personas que te aman y ahí lo veras y lo sentirás a Él.

Puedo decir que mi familia, mi mejor amiga y dos amigas más, son la demostración mas grande de Dios en mi vida y han sido mis recursos favoritos.


Podría hablarles de cada uno de ellos, pero no alcanzo y además quiero centrarme en decirles algo que es crucial para esta fase en esta búsqueda de recursos; porque al recorrer mi niñez buscando qué había aprendido yo sobre qué hacer cuando se le acaba la vida a uno, jajaja; entonces de ahí pude ver que de mis padres aprendí a confiar en Dios, a no rendirme, a levantarme, a perdonar, a tomar decisiones, a tener carácter, a no guardar rencor ni amargura en contra de nadie, a amarme y a seguir adelante. Busca entonces dentro de ti ¿Qué y de quién aprendiste?, ¿Qué llevas dentro de ti, para salir de esta? Estoy segura que lo encontrarás; y si de pronto lo que encuentras es que te enseñaron a salir corriendo y huir, entonces mira cómo viven esas personas y si lo que ves es una vida sana, tranquila, feliz entonces repítelo, pero si lo que ves es miedo, amargura, dolor, heridas abiertas, duelo eterno, etc., entonces decide NO hacer eso y repetir sus historias, pues lo que aprendemos, así muchas veces no sea lo correcto sino lo opuesto, de igual manera nos sirve para tomar decisiones cuando seamos nosotros quienes lo vivimos, es decir, pudimos haber aprendido lo que SÍ se debe hacer pero también lo que NO, ambas sirven!

Son estas personas que te aman, las que también están ahí para escucharte, abrazarte, levantarte, llorar contigo, llevarte a lugares hermosos para que pienses en otra cosa, las que te pueden cuidar tus hijos en momentos en donde necesites estar sola, las que te conocen y pueden recordarte una y otra vez quién eres cuando a ti se te olvida. Doy gracias infinitas a Dios por mi familia y mis amigas, fueron un bote salvavidas en medio de la tormenta más grande de mi vida!!

Por favor te lo pido NO te quedes solo atravesando una crisis, el estar solo al igual que el huir, solo la prolongará más.

Entonces una vez identificas tus recursos, es muy importante que también identifiques lo que NO aporta a tu vida (canciones, películas, libros, etc.); pero me interesa mucho que identifiques qué personas, lugares y ambientes NO aportan a tu vida en este momento, no importa que tan cercano(a) sea a ti, si tú consideras que hay alguien, o algo que en vez de sumarte te resta, entonces aléjate y rodéate mejor de todo lo que te lleve hacia delante o de lo que te acompañe y te anime cuando retrocedas un poco, solo un poco.


2. Necesito explotar

Yo le coloqué el nombre a este post, pensando mucho en los sentimientos durante esta fase, porque pienso que es “El momento más oscuro” en todos los aspectos, pues nuestros sentimientos, pensamientos y deseos son los más oscuros y no se divisa luz por ninguna parte. Por esa razón es FUNDAMENTAL que expresemos TODO lo que sentimos, no hay nada más liberador que soltar, que EXPLOTAR y dejar salir todo lo que hay en ti.

Sé que no es fácil, sobre todo cuando tenemos hijos y no queremos que nos vean en este momento, o cuando la persona se ha caracterizado por reprimir sus sentimientos, pero debo decirte que sencillamente es NECESARIO que lo hagas, busca un lugar y una persona con quien puedas hacerlo, una persona que esté para ti ojalá en los momentos que más pueda, sobre todo en las mañanas y en la noches.


Entiendo que ante seres como nuestros hijos y algunos ante sus parejas, no queramos explotar y me parece sano sobre todo en esta fase; pero también me parece sano el expresar frente a ellos. En cuanto a la pareja muy posiblemente si la crisis la involucra de alguna manera, pues no querrás expresarte con esa persona, pero en cuanto a los hijos pienso que está bien mostrarles que no siempre estamos bien, que nos duele, que se vale llorar, que se vale decirles que no es fácil, que es un momento muy duro por el que se está pasando. Fuimos enseñados muchas veces a que cuando somos padres y madres debemos mostrar una imagen de súper humanos, bueno yo no comparto este pensamiento, pues si no somos nosotros lo que les enseñamos que en esta vida hay problemas, pérdidas, tragedias, rupturas, en fin, ¿Entonces quién lo hará?, ¿vamos a enseñarles que el mundo es perfecto?.

Si hay algo importante en una crisis es EXPRESAR, enséñales a expresar!!

Ésta crisis en mi vida no solo me afectaba a mí, mis hijos también estaban adaptándose a otro país y lo más duro aún: llegó el divorcio de sus padres a sus vidas, lo cual fue su momento más difícil, pero gracias al regalo de la expresión pudieron gritar, llorar, reclamar, pelear, soltar todo lo que había en ellos y sentirse libres.

Nota: Si en algún momento eres tú quien acompañará a alguien durante esta fase de una crisis, recuerda que tus oídos serán mucho más importantes que tus palabras, es más, NO HABLES, solo ESCUCHA.


3. Organizando un poco

Aunque el tener hijos es un motor inmenso que sí o sí te hace levantar al menos en el día a día, el objetivo es ir tomando pequeñas decisiones que te hagan levantarte a ti por convicción, porque quieres seguir, porque hay mucho por hacer, porque no quieres hundirte en la depresión, porque a pesar de lo que sea quieres seguir viviendo, así muchas veces pienses que lo mejor sería no vivir.

Éstas fueron algunas de las pequeñas decisiones que yo hice por mi:

  • Desde que me levantaba comenzaba mi tiempo con Dios, con música, charlas o simplemente hablando con Él.

  • Todos los días decidí levantarme de la cama

  • Comer cada 3 horas (recuerden que tengo gastritis)

  • Mantener mi ropa y la de mis hijos limpia

  • Mantener en orden y limpio el lugar en donde vivía

  • Hablar mucho y expresar (a las mujeres este punto nos queda fácil)

  • Leer

  • Busqué un deporte que me gustara y que pudiera hacer cada día

  • Bañarme y arreglarme todos los días, así no fuera a salir

Estas cosas se ven fáciles en una lista, pero en un momento de crisis son todo un reto, algunas pueden ser hasta mecánicas pues el trabajo y las responsabilidades las exigen, pero otras tal ves no. Has tu lista y comienza a implementarla poco a poco hasta que se vuelvan hábitos!!

Hay una famosa frase que dice “vive un un día a la vez”, esa frase yo la pondría como un lema en esta fase de la crisis, aunque acá lo importante ya no es solo mantenerte vivo sino: tienes un día¨, entonces ¿Qué vas a hacer ese día?

Una vez logres organizar un poco tu día a día, ahora si vamos por el objetivo a lograr en esta fase, el cual, es tener claro lo que vamos a organizar. Éste es un momento para poder sentarse y lograr ver con claridad lo que pasó, el momento y el estado en el que uno se encuentra, una especie de “autodiagnóstico”.

Les daré mi ejemplo: bien, acá estoy en otro país, debo comenzar mi vida sola con mis hijos desde ceros, mi matrimonio de 10 años terminó y necesito organizar todo este desorden que hay en mi cabeza, mente, corazón y cuerpo.