Del Dolor a la Bendición


Todos tenemos una historia, todos somos una historia y hacemos parte de la historia de otras personas. En algunas historias somos protagonistas, en otras villanos, en otras víctimas, en otras visitantes, en otras observadores, en fin, en todo caso tenemos un rol en otras historias y las personas tienen un rol en nuestras historias.


Hay tantos factores que cuentan en una historia, que definitivamente tenerlos en cuenta a todos marcan una gran diferencia. Cada detalle de una historia nos cuenta algo, nos hace cambiar la perspectiva, nos hace tomar posiciones y actitudes, nos genera bienestar o malestar, nos permite conocer el hilo de conexión que hay detrás de una simple escena; por esa razón es que es tan importante tener en cuenta todos los detalles.


A diario hablo con personas que llegan a mí para contarme una escena de la historia, la que están viviendo en ese momento, la escena que les cambió la vida; la escena que les genera dolor, tristeza, incertidumbre, temor, etc. Por supuesto, empezamos a hablar de la escena, pero después llega mi parte favorita , la historia detrás de la escena, la historia que llevó a ese escena, la historia que nos permitirá interpretar de una mejor manera ese pequeño extracto (escena) de una gran película (historia) que está en curso.


“Perdí mi trabajo”, “Lo perdí todo”, “mi matrimonio se acabó”, “Me dejó”, “No me ama”, “Esto es lo peor que me ha pasado en la vida”, “nunca podré superar esto”, “éste es el peor año de mi vida”, “las cosas no hubieran podido estar peor”, “esto no fue lo que yo planeé”, “Dios me abandonó”…


Éstas son algunas de las frases que normalmente usamos para definir la escena en la que estamos y por lo general, pensamos que esa escena será la que definirá el resto de nuestra película, de nuestra historia, es decir; sin querer le damos la potestad de definir nuestra historia a una circunstancia momentánea; pero me encanta que a medida que vamos hablando de la historia, de los personajes, de los lugares, de las sensaciones, los sentimientos, los sueños, etc., entonces comienzan a surgir preguntas cómo las siguientes:


  • ¿En verdad lo perdiste todo?

  • ¿En realidad se acabó tu relación o es un momento de crisis?

  • ¿Y si el hecho de que esa persona se haya alejado o haya decidido no estar a tu lado es lo mejor?

  • ¿Estás segur@ de creer que no podrás superar esto?

  • ¿Es tan malo como parece ser?

  • ¿Realmente es el peor año de tu vida?

  • ¿Qué crees que hizo que las cosas llegaran a este punto?

  • ¿Y si hay un mejor plan?

  • ¿Y si esto que sucedió es parte del plan de Dios para ti?


Es maravilloso descubrir cómo en muchas ocasiones tal vez lo único que hace falta es hacernos la pregunta correcta, o escucharnos a nosotros mismos contar la historia; pues acá viene uno de los puntos más importantes de este post y es que más que narrar una escena, o conocer todos los por menores de la historia, lo más importante es CÓMO LOS VAMOS A INTERPRETAR.


A menudo me pasa, cuando hablo con personas que están pasando un momento difícil y doloroso porque su relación sentimental terminó, por lo general porque su pareja decidió dejarlas por alguien más, que cuando comienzan a contarme la historia y yo les hago preguntas sobre qué tan amadas se sentían, o qué tan felices eran, o si el trato que recibían era un trato amoroso, de respeto y de valor, etc., cuando ellas mismas se escuchan responder que no se sentían amadas, que no eran felices, que no había respeto, que llevaban años aguantando lo mismo, que ni siquiera sus sueños importaban, etc., automáticamente, es como si de alguna forma lograrán darle la vuelta a la situación, es decir, no se desconoce que hay dolor por perder a alguien a quien esa persona amaba, pero cuando empezamos a hablar sobre la realidad de toda la historia, son esas realidades las que nos permiten INTERPRETAR lo sucedido de una manera diferente, de modo que lo que hace unos minutos nos parecía la peor tragedia, en realidad resulte siendo la mejor bendición.


La historia es la historia y la idea es encontrar esos hechos reales que pasaron, no nuestro imaginario ni lo que suponemos, son esos hechos los que no podemos cambiar, los que hacen que haya una historia, pero realmente lo importante de las historias es cómo las contamos, cómo las entendemos, cómo las interpretamos; eso exactamente eso es lo que marcará lo que una realidad hace en nuestras vidas...


Es decir, no se trata de cambiar la realidad, porque no podemos cambiar lo que ya pasó, llámese tragedia, decisiones o actos de terceros, diagnósticos médicos, entre otros; se trata de trabajar en lo que sí podemos cambiar, es decir, en el cómo afectará lo sucedido a nuestra vida, en el qué tanto tendrá poder o protagonismo en nuestra historia y en el cómo viviremos y afrontaremos este momento de nuestra vida.


En otras palabras, el agradecer por cada paso y cada escena que vivimos en nuestra vida, dependerá de cómo entendimos lo que sucedió y por supuesto esto determinará el cómo contaremos esta historia.


Es posible que en este punto te estés preguntando:


¿Me estás diciendo que es posible agradecer por las situaciones difíciles y dolorosas de mi vida?


Bueno te quiero responder esta pregunta contándote la siguiente historia:


Un famoso escritor estaba en su sala de estudio, tomó la pluma y comenzó a escribir:


  • El año pasado tuve una cirugía y me quitaron la vesícula biliar. Tuve que quedarme en cama por un largo tiempo.

  • El mismo año llegué a la edad de 60, tuve que renunciar a mi trabajo favorito. Permanecí 30 años de mi vida en esa editorial.

  • El mismo año experimenté el dolor por la muerte de mi padre y mi hijo fracasó en su examen médico porque tuvo un accidente de automóvil y estuvo hospitalizado con el yeso durante varios días. La destrucción del coche fue otra pérdida.


Al final escribió: Fue un año tan malo!


Cuando la esposa del escritor entró en la habitación, lo encontró triste en sus pensamientos. Desde atrás leyó lo que estaba escrito en el papel.


Salió de la habitación en silencio y volvió con otro papel. Lo colocó al lado del de su marido.


Cuando el escritor vio el papel, se encontró con esto escrito en él:


  • El año pasado finalmente me deshice de mi vesícula biliar, después de pasar años con el dolor.

  • Cumplí 60 años con buena salud y me retire de mi trabajo. Ahora puedo utilizar mi tiempo para escribir con mayor paz y tranquilidad.

  • El mismo año mi padre, a la edad de 95, sin depender de nadie y sin ninguna condición crítica, conoció a su Creador.

  • El mismo año, Dios bendijo a mi hijo con una nueva oportunidad de vida. Mi coche fue destruido, pero mi hijo se mantuvo con vida y sin ninguna discapacidad.


Al final, ella escribió:


“Ese año fue una inmensa bendición”


El escrito del hombre nos llevó a la tristeza ¿verdad?, es más, a él lo llevó a la tristeza, nos inspiró pesar y en definitiva quizás dijimos al igual que él:


“uff sí, que año tan difícil para ese hombre”


El escrito de la mujer por el contrario, al menos a mí, me llevó al agradecimiento, me inspiró alegría y sin duda alguna me llevó a afirmar junto a ella:


“Fue un año de grandes bendiciones”


Misma historia, mismos hechos, dos interpretaciones diferentes, dos conclusiones diferentes.


Una vez más, no podemos cambiar la historia, no podemos cambiar los hechos, pero sí podemos cambiar nuestra manera de interpretarlos, la cual nos llevará a conclusiones y efectos en nuestra vidas diferentes.


Las preguntas que vienen a mi mente y que quiero dejártelas hoy, serían:


¿Cómo vas a interpretar tu historia?

¿Cómo vas a interpretar este año 2020?


De tus respuestas dependerá la conclusión que digas al final…


Yo debo decirles que sé que no es fácil en muchas ocasiones darle la vuelta a nuestros problemas, a nuestros dolores, a nuestros vacíos y por supuesto a nuestras tragedias, pero hoy quiero dejar en ustedes la inquietud de pensar en la importancia de lo que una interpretación positiva o negativa puede traer a nuestra vida.


Quiero invitarlos a que puedan intentar sacar, rescatar o transformar los pequeños y también los grandes detalles de sus historias, en motivos importantes para lograr interpretar y contar sus historias desde el punto de vista del crecimiento, del aprendizaje, del agradecimiento y de la bendición.


Para finalizar, quiero contarles que en mi vida hay algo maravilloso que me ha permitido cambiar mis dolores en bendición y ser agradecida por lo que pasa, por lo que no pasa, por lo que tengo, pero también por lo que pierdo, por lo que llega y por lo que se va; ese algo maravilloso que marca la diferencia, fue el haber entendido que, aunque yo soy la protagonista de mi vida y que mi vida es un lienzo que aun sigue sin estar finalizado, o una película que todavía está en curso, o una historia que está siendo escrita, finalmente no soy yo quien está trazando las pinceladas, o dirigiendo el guión o escribiendo las líneas de mi historia, sino que por el contrario, detrás del lienzo, de la cámara y del papel hay un experto pintor, está el mejor director de cine y sin duda alguna el mejor escritor de todos los tiempos: DIOS.


A Él nada lo toma por sorpresa y esto lo entendí cuando yo pensé que Él me había abandonado, cuando le pregunté el por qué las cosas pasaban así, cuando sentí que iba sola por un desierto y que mi vida había terminado; lo entendí cuando al pasar el tiempo pude ver cómo poco a poco todo tomaba forma, cuando pude ver cómo me libró de pasar más dolor, cuando pude ver cómo me había hecho libre, cuando pude ver que todo estaba dibujado, dirigido y escrito por Él; en ese momento todos mis dolores, en serio “todos mis dolores” se transformaron en una bendición para mi vida y la vida de mis hijos.


Desde entonces puedo decir, que es un alivio inmenso haber entregado el pincel y la pluma de mi vida al único que tiene la capacidad de crear los mejores planes para mí, al único que sin duda alguna continuará escribiendo mi historia, no una historia perfecta, pero sí una historia en donde estoy segura que a Él no se le escapará ningún detalle, y esto me permite descansar, confiar y saber que pase lo que pase mi vida está en las mejores manos.


Para interpretar nuestras historias de la mejor manera y poder transformar nuestro dolor en bendición, solo necesitamos: mirar nuestras situaciones con el lente correcto y de esta manera AGRADECER, pero por sobre todas las cosas, lo que más necesitamos es entregarle la pluma con la que se escribe nuestra historia al mejor escritor, nuestro creador!.


“Dios dijo:


Yo no pienso como piensan ustedes ni actúo como ustedes actúan. Mis pensamientos y mis acciones están muy por encima de lo que ustedes piensan y hacen:


¡Están más altos que los cielos!


Les juro que así es.”



Desde mi Alma hacia la Tuya


Adry


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